
Me gustaría pensar que alguien que se enfrenta a una tarea que requiere ciertas habilidades y conocimientos como es la poda está lo suficientemente cualificado...
, o al menos asesorado por un técnico, con criterios suficientes como para saber lo que se ha de hacer.
No deberíamos olvidar que los árboles son seres vivos, con un valor además de económico, histórico, sentimental... por no hablar de su dignidad como individuos.
Quisiera que alguien me explicara por qué se poda en este momento cuando las copas están cargadas de yemas, bajo qué criterios se actúa para segar la vida de unos individuos cuya vitalidad está empobrecida por el reiterativo uso de costumbres ya obsoletas, como es el terciado severo o el desmoche. Estas técnicas, habituales hace años, se deben usar sólo en una poda de seguridad, para garantizar la integridad de la salud pública, pero no ha de ser algo gratuíto. Cada árbol debe ser tratado de una forma, bajo un diagnóstico del individuo, al menos visual. No tiene mucho sentido que se haga un refaldado o resubido eliminando la copa inferior y además se tercie el árbol. Estamos eliminando gran parte del almacén de reservas del individuo, almacén con el que se fabricarán las hojas, cicatrizarán heridas, cerrarán cortes... Claro, cerrarán si el "podador" supiera realizar cortes, porque la mayoría de dichos cortes son incorrectos, se ha de respetar el labio de cicatrización y la arruga de la corteza (si alguien está interesado que lea las teorias de A. Shigo sobre el corte correcto y la inserción de la rama al tronco, el C.O.D.I.T.) Si nuestro afán es controlar la altura para eliminar problemas de tensión ejercida sobre el brazo de palanca de las ramas, NO se debe tocar la copa inferior, es decir, todos esos chupones que tal vez, por estética siguen cortando de la horquilla del tronco.
Es interesante observar como se cortan ramas enteras de unos de los lados de la horquillla principal, descompensando la estructura y arquitectura del indiviudo, pudiendo provocar un futuro descalce de ese árbol. Los cortes que sobrepasan un tamaño determinado provocan graves pudriciones, las reiteraciones (chupones) que crecen sobre esas pudriciones terminarán cayendo cuando tengan un volumen determinado.
En definitiva, esta poda genera desorganización de la copa, debilitamiento generalizado, pérdida de vigor, fomenta las pudriciones e infecciones...¡Virgen Santa! estamos matando los pocos árboles que hay en la ciudad.
Debería existir un plan de repoblación de arbolado que tuviera en cuenta las necesidades de la población, eligiendo especies diferentes para cada caso: aceras, parques, zonas de pradera, zonas forestales, etc. y que un técnico cualificado o un arborista se hiciera cargo de cómo se ha de plantar, qué, cuándo y por qué se ha de podar.
Es el momento de cambiar nuestras actitudes frente a cosas tan cotidianas y a la vez tan fundamentales como son NUESTROS árboles, porque son de todos, y no está bien, no es correcto, ni siquiera ético, que permitamos este exceso de motosierra.
Luis Alberto Diaz-Galiano Moya
Biólogo y amante de los árboles
Para saber más sobre este tema www.trepa.net/Articulos.html
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